Iván Cepeda. Fuente: Europa Press News / Europa Press via Getty Images
Por: Julieth Gualtero. 5/19/2026
A tan solo 12 días de acudir a las urnas para elegir al nuevo presidente de Colombia, estamos entre la polarización de si debe haber o no un debate presidencial. ¡Es normal en esta contienda electoral culpar al candidato de la izquierda, Iván Cepeda! Pues es a este al que se le atribuye que no haya debates presidenciales, calificándolo de cobarde que huye del juicio social, o del juicio del clientelismo.
Lo que sí es cierto es que no asistir a debates presidenciales no fue algo que se haya inventado el candidato Iván Cepeda. Si vamos unos años atrás, tendríamos que recordar que, en la historia reciente del país, nos encontramos con el expresidente y DJ Iván Duque, entonces candidato a la presidencia en el 2018, quien se negó a debatir en segunda vuelta con el candidato Gustavo Petro, argumentando eso mismo por lo que hoy sacrifican a Cepeda.
Según Duque, no podía debatir con Petro porque "no había garantías", las reglas de los canales no eran claras y él prefería el contacto directo con la ciudadanía en sus talleres "Construyendo País".
Cuatro años después encontramos esta misma situación. ¿Qué cambió? Que el año ahora era el 2022 y el candidato outsider era Rodolfo Hernández, del que no sabemos si descansa en paz; pero, volviendo al tema, también se negó al debate con Gustavo Petro con el mismo argumento de “falta de garantías”.
Paloma Valencia. Fuente: Bloomberg / Bloomberg via Getty Images
Ahora bien, volvamos al presente y analicemos un poco esta contienda electoral, que se alinea a la tendencia therian; ya ven que las encuestas las vienen liderando el candidato Iván Cepeda, una paloma y un “tigre”, la viva muestra del circo mediático electoral en el que nos tienen envueltos.
Pero volvamos a lo que nos trae aquí: por qué debo decir que estoy de acuerdo con los candidatos que alegan falta de garantías para asistir a los debates, y es que queda claro que no las hay.
Para nadie es un secreto que los medios de comunicación masivos responden al clientelismo, ese que necesita una retórica que mantenga divididos a los unos de los otros, y del que es evidente la oposición a la izquierda. Uno ya no sabe si está viendo la emisión de noticias o un programa de chismes y calumnias, bajo el escudo de libertad de prensa.
Yo soy periodista y yo misma me escandalizo de cómo ahora los medios de comunicación masivos se amparan bajo el artículo 20 de la Constitución Política de 1991, pues esta es explícita al decir que toda persona tiene la libertad de expresar y difundir su pensamiento y opiniones… y, además, dicta una sentencia tajante: “no habrá censura”. Lo que le permite a algunos hacerse los ciegos con la ética y titular, por ejemplo, “El candidato de las FARC”.
Vamos, que si eso no es sesgo, entonces deberíamos ver los colombianos titulares como “La candidata del paramilitarismo” o “El candidato del narcotráfico”. Bueno, es que si vamos a defender a los medios, como mínimo debemos encontrar una equidad como la que planteo, pero no, eso solo existe en Alicia en el país de las maravillas.
Y es que la centralización del poder está en dos medios nacionales, un poco en decadencia, pero que siguen siendo el medio por el que muchos colombianos se “informan”. Pero si a usted aún le quedan dudas del porqué el candidato de la izquierda se niega a debatir sin reglas claras, yo se lo aclaro.
Nada más basta ver la entrevista que hace José Manuel Acevedo, director de Noticias RCN, al senador y candidato Iván Cepeda, donde inicia la entrevista preguntándole: "Me dijeron que usted es radical, dogmático, un fanático de extrema izquierda. ¿Usted es así?". De inicio ya pone un estigma en el candidato.
Pero si eso a usted todavía no le convence del ataque del medio al candidato, le tengo la perla de la entrevista: el momento más preocupante por su degradación ética ocurrió al abordar el conflicto armado. El director de RCN abandonó cualquier rastro de neutralidad para editorializar abiertamente, calificando la búsqueda de salidas negociadas como una "sinvergüencería de rodear a los grupos violentos". Minutos después, con un argumento muy retorcido, le soltó al candidato: "¿Cuántas muertes de líderes sociales se hubieran podido evitar si la paz total hubiera tenido límites?".
Insinuar que los líderes sociales mueren en los territorios por culpa de los esfuerzos de paz del Gobierno, y no a manos de las balas de las organizaciones criminales que se disputan el narcotráfico, es una canallada retórica. Es culpar a la medicina de la existencia de la enfermedad. Y cuando el candidato respondió con datos históricos sobre cómo se fortalecieron estructuras como el Clan del Golfo en gobiernos anteriores, la réplica del periodista no fue el dato, sino la descalificación personal: "Ya veo, senador, resistente a reconocer los errores...".
Este es el verdadero cerco mediático. A los candidatos predilectos de las juntas directivas se les concede alfombra roja; tal fue el caso de la entrevista del mismo medio a la candidata de la derecha Paloma Valencia, a la que todo el tiempo le estuvieron recalcando su labor de madre y los logros que ha tenido en el legislativo, pero a la que nunca se cuestionó por los numerosos escándalos del partido que representa.
Pero retomemos el tema de que Cepeda no quiere debatir. Es que yo me pregunto cómo se puede dar esto: primero, no hay medios imparciales y, segundo, no hay contendientes dignos. ¿De qué hablaría el candidato de la izquierda con la candidata de la derecha y el outsider de la extrema derecha?
Abelardo de la Espriella. Fuente: Bloomberg / Bloomberg via Getty Images
¿La candidata Paloma daría una lección de cómo usar la IA con el fin de desinformar? ¿Y el candidato y abogado Abelardo de la Espriella hablaría de lo grande que tiene su pene y de lo pequeño que tiene el cerebro? No lo sé, pero yo me imagino a un medio que modera a favor de la derecha, un cuadrilátero que se convierte en un 3 contra uno, el periodista atacando con preguntas sin censura pero con sesgo, a la señora Paloma gritando "Senador, no me mande a matar" y al tigre misógino y machista haciendo coreografías y diciendo que va a destripar a la izquierda.
No sé ustedes, pero yo, esta vez sigo apoyando a los candidatos que prefieren evitar el circo y hablar de frente al pueblo.