Bajo el poderoso lema "Nuestro Poder. Nuestro Futuro. 30 años de justicia para los inmigrantes", el Día de Acción del Inmigrante 2026 se consolidó como un rotundo frente de resistencia y movilización.
A sacramento sede de este evento llegaron alrededor de 1000 personas, reuniendo en un solo lugar a agencias gubernamentales, organizaciones de servicio para los inmigrantes, líderes y lideresas de la comunidad y periodistas, todos unidos por la defensa absoluta de los derechos civiles y humanos de la población inmigrante.
La comunidad Latina ha sido la más afectada en la Administración Trump, no solo se trata de las continuas amenazas de deportación masivas, a eso se le suma que los inmigrantes enfrentan el estigma de un gobierno que los marca cómo criminales que no merecen estar en Estados unidos, pero de los cuales sí se benefician millonariamente cada año con el pago de impuestos que aporta esta comunidad.
Y aunque el panorama no se ve muy claro, y hoy estén viviendo una vigilancia desmesurada y recortes a servicios básicos, los Latinos se niegan a rendirse, el mensaje central del evento fue contundente: la comunidad está luchando no solo para detener las políticas de separación familiar, sino para construir un sistema fundamentado en la dignidad humana.
Los organizadores y asistentes hicieron hincapié en que se niegan rotundamente a mirar hacia otro lado cuando sus vecinos están siendo atacados, cuando sus amigos mueren porque no fueron atendidos en emergencias, porque perdieron su Medi-Cal.
Tal fue el caso de Carolina Muñoz quien frente a un panel de expertos en salud, contó que a su amiga la dejaron morir, hable con ella y me dijo que a su amiga le notificaron en noviembre del 2025 que por ser indocumentada se quedaría sin el servicio médico integral, notificándole, que a partir de esa fecha solo sería atendida en caso de emergencia.
“Ella fue a emergencia por un dolor abdominal y en vez de sanación encontró negación a los servicios médicos, una apendicitis que pudo haberse tratado a tiempo, se convirtió en peritonitis y unos días después ella murió” afirmó Carolina con la voz entrecortada.
Este día fue el propicio para pedir que no se den más recortes en la atención médica y se acaben las barreras para que la comunidad indocumentada acceda a servicios más allá de las salas de emergencia.
Para hacer frente a estas crisis, la multitud se organizó en visitas legislativas para exigir la aprobación de una plataforma política integral dividida en tres pilares estratégicos: detener las detenciones y deportaciones, avanzar en los beneficios públicos de salud, y promover la justicia económica. Entre las piezas clave de legislación exigidas por la comunidad se encuentran:
AB 1633: Para crear un impuesto a las empresas que operan centros de detención privados y reinvertir esos fondos en servicios de apoyo migratorio.
AB 2600: Para garantizar el derecho a un abogado financiado por el estado para los californianos que enfrentan la deportación.
SB 1422: Para poner fin a la actual congelación de inscripciones en el programa Medi-Cal y asegurar que los adultos indocumentados no pierdan su cobertura integral de salud.
Más que un día de protesta, fue un día de capacitación, estrategia y liderazgo, el evento sirvió como una incubadora de poder político. Los asistentes participaron en múltiples talleres estratégicos, tales como la construcción de campañas desde las bases comunitarias, el entendimiento de los presupuestos estatales, y paneles sobre la protección de los trabajadores agrícolas frente a la explotación y los secuestros. Asimismo, se realizaron capacitaciones en medios y construcción de narrativas (Storytelling), recordando a cada asistente que sus historias de vida son actos de liderazgo y resiliencia y también la herramienta más persuasiva para exigir un cambio real a los responsables políticos.