Este artículo fue publicado originalmente en: American Community media [03/04/2026]
"¡Ya no queda dónde esconderse!" fue el título de una reciente conferencia de prensa en San Francisco, donde un panel de expertos en tecnología, leyes y política migratoria advirtió sobre la transformación de las agencias del orden en potencias tecnológicas que operan con poca supervisión democrática.
La conferencia, organizada por American Community Media en colaboración con la San Francisco Local Media Coalition, se centró en cómo herramientas diseñadas originalmente para la guerra y el contraterrorismo se están utilizando ahora para la deportación masiva y la vigilancia cotidiana de los ciudadanos.
Redadas invisibles en línea
Ariel Ruiz Soto, analista sénior del Instituto de Política Migratoria (MPI), fue el primer panelista en abordar cómo el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) se ha convertido en la agencia de la ley mejor financiada del país, tras recibir un presupuesto de $10 mil millones, más $75 millones adicionales en 2025. Uno de los puntos más alarmantes planteados por Ruiz es la ruptura de los "silos de datos".
Pero, ¿qué significa esto? El término se refiere a sistemas de almacenamiento de información que están aislados entre sí; es decir, datos que antes eran privados, como registros médicos, declaraciones de impuestos del IRS y licencias de conducir, ahora fluyen hacia una base de datos centralizada llamada "Immigration OS", desarrollada por Palantir.
Este sistema utiliza inteligencia artificial para realizar análisis de patrones de vida, prediciendo hábitos que facilitan las detenciones en tiempo real. El gobierno ha pasado de las técnicas de redadas tradicionales a lo que él llama "redadas invisibles en línea". Esto deja claro que la persecución ya no comienza en la calle, sino en los servidores, a través de los cuales el gobierno puede localizar y perfilar a individuos sin necesidad de agentes de inmigración en el campo.
Tecnología de ciencia ficción en las calles
El periodista e investigador Jacob Ward, autor de The Loop, advirtió que, como sociedad, hemos aceptado dispositivos de vigilancia en nuestros hogares bajo una falsa premisa de conveniencia.
"He aprendido que no puedo hablar en radio o televisión y decir el nombre de un dispositivo de escucha que vende Amazon, porque enciendo mi Alexa. De repente hemos creado este repositorio panóptico", dijo Ward.
Ward también alertó a la audiencia sobre tecnologías que parecen sacadas de películas de ciencia ficción pero que son parte de la realidad: "Ya existen sistemas —uno desplegado por las fuerzas especiales— que pueden identificar su ritmo cardíaco a 200 yardas de distancia mediante un láser".
Según Ward, este método tiene un 98% de precisión y es imposible de evadir: "No puedes dejar tu corazón en casa. No puedes cubrirlo ni salir corriendo. No hay literalmente nada que puedas hacer para evitar ser identificado de esa manera".
Al informar sobre esta tecnología en 2019, MIT Technology Review explicó que el corazón de cada persona produce una firma cardíaca única —mucho más parecida a un iris o una huella dactilar— que puede usarse para fines de identificación y, notablemente, a distancia. La tecnología detrás de esta capacidad fue desarrollada originalmente para el Pentágono.
Ward también señaló que la tecnología Wi-Fi utiliza los routers domésticos para "triangular su posición y, esencialmente, crear una transmisión de video de dónde se encuentra usted en su casa, desde una camioneta estacionada afuera", sin necesidad de cámaras físicas.
Estos nuevos sistemas también permiten utilizar señales de Wi-Fi y cámaras de alta sensibilidad para "leer los labios a través de una máscara; ni siquiera puedes cubrirte la boca para ocultar lo que estás diciendo", añadió Ward.
El escritor Juan Sebastián Pinto, quien trabajó para Palantir, señaló que las herramientas diseñadas para los campos de batalla se están desplegando ahora para fines de aplicación de la ley nacional.
Pinto señaló que estas plataformas no son simples agregadores de datos, sino que provienen de "tecnologías de rastreo utilizadas en el ejército" y de la experiencia en "contrainsurgencia". "La forma en que Palantir construye gráficos sociales y mecanismos de seguimiento muestra que fueron desarrollados con agencias de inteligencia", explicó.
Cuando se le preguntó sobre el uso de la tecnología en Gaza e Israel, afirmó: "Palantir no solo estuvo involucrada en la política en Gaza, sino que ahora está involucrada en la política de quién entra en Gaza. Y creo que eso realmente subraya el problema con estas tecnologías. Están involucradas en una especie de política: decidir quién merece vivir y, en la necropolítica, quién merece morir".
Legislación y fallos técnicos
El panel también contó con la presencia de Aaron Peskin, exmiembro de la Junta de Supervisores de San Francisco, y el abogado de la ACLU, Jacob Snow. Peskin fue el principal patrocinador de la ley de 2019 que convirtió a San Francisco en la primera ciudad en prohibir el reconocimiento facial por parte de las agencias públicas, con el objetivo de crear comunidades más seguras.
Curiosamente, el abogado sénior de la ACLU, Jacob Snow, participó ayudando al Supervisor Peskin con la legislación. Snow ofreció un relato de cómo funciona realmente la tecnología en el campo y reveló por qué los riesgos de equivocarse son tan altos.
En una prueba que Snow y sus colegas realizaron en 2018 para exponer las fallas en el servicio de reconocimiento facial que Amazon vendía a las fuerzas del orden, compararon fotografías de los entonces miembros del Congreso con una base de datos de 20,000 fotos policiales públicas. El resultado: 28 miembros del Congreso fueron identificados falsamente como individuos con antecedentes penales.
Según Snow, este experimento demuestra lo peligrosas que pueden ser estas herramientas cuando fallan, subrayando la urgencia de establecer protecciones legales contra una tecnología que aún hoy no garantiza la equidad.